El viernes, me salí temprano de la escuela. Me fui en el camión de la 1.30, directito a mi casa.
La razón: iba de campamento. Se trataba de un curso para chavos que quisieran trabajar como consejeros en un campamento para niños, durante el verano.
Quedé de verme con unos amigos en donde era la cárcel a las 4.30 pm, llegamos todos y nos fuimos hacia Miacatlán, donde es el campamento.
Cuando llegamos, nos instalamos. Dejamos las maletas y fuimos a comer. Conocimos a los otros chavos que iban.
La comida, estuvo buenísima. Después empezamos con actividades de integración.
Lo primero que hicimos fue "La línea de la vida". Nos pusieron paliacates en los ojos, nos hicieron tomarnos de las manos. El punto era, recorrer cierto camino sin ver, sólo uno se guíaba por el sonido del aplauso que hacía un guía y el de hasta adelante tenía la responsabilidad de guiarnos sanos y salvos. Cabe mencionar que era ya de noche + ojos tapados + terreno rocoso + árboles + escaleras. Estuvo bueno.
Al terminar, nos dejaron tirados en el paso y ahora el asunto era: ir uno por uno.
Por un camino más largo.
Bueno, miedo TOTAL conmigo. Además de todo lo anterior, pensé: alacranes + yo con crocs + ya está haciendo frío + sin lentes ya estoy ciega.
Empecé a caminar... cuando sentía el piso no macizo, ponía las manos adelante, por cualquier cosa y es cuando caminaba más lento. Algunas veces me falló la técnica: me pegué en la cabeza con un tubo y me caí a una caldera. Pero seguía adelante, adolorida y con miedo.
Llegó una parte donde sentí el camino duro, pisé fuerte y se escuchaba cemento. Entonces me dije: "muy bien, esto va recto" seguí caminando y se me perdió el piso: me caí a la alberca.
No me podía quitar el paliacate y tenía que seguir, así que sí... crucé toda la alberca, salí y por fin había alguien diciendo: ¡felicidades!. Hacía frío, tenía todo mojado (mis únicos tennis también).
Después, cuando todo el grupo terminó hicimos el recorrido viendo. Eran fácil 15 metros de recorrido, pasaba abajo de las sillas, entre los árboles, a través de la alberca; pero a todos nosotros se nos hacía eterno y largo.
Después, nos fuimos todos a secar, a descansar un rato y a cenar. Nos dormimos como a las 3 am y a las 8 ya estaban otra vez, con el silbato para ir a desayunar.
El sábado estuvo larguísimo: escalamos un muro, hicimos tiro con arco, recorrimos un circuito militar, hicimos un rally, nadamos y en la noche, salimos a caminar hacia un panteón, ¡qué miedo!
Nunca había escalado un muro y lo mejor es que como seremos responsables en los campamentos, nos enseñaron todo lo que se necesita: nudos, cuerdas, aparatitos, cómo subir, bajar.
El domingo estuvo más tranquilo el día: sólo desayunamos, jugamos tranquilamente, hicimos algunas manualidades, caminamos.
Regresé a mi casa hoy, apenas a las 8 de la noche. La verdad, me la pasé increíble, regresé a mi casa con 4 moretones, 2 raspones y ropa sucia =)
Ojalá que cuando inicie la temporada de campamentos, me la pase tan bien como en este fin de semana.
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