Un amigo me dijo una vez que cuando alguien moría o estaba al borde de la muerte y nosotros llorábamos era un acto muy egoísta de nuestra parte.
No estábamos pensando en el descanso pacífico de la persona ni por el bien de ella, estábamos pensando en nosotros mismos: en lo que sentíamos al saber que no lo veríamos de nuevo, en nuestros sufrimientos, nuestra tristeza, nuestra derrota.
Siempre pensando en uno mismo.
Yo sé que no estoy llorando por ser egoísta.
Ahora ya sé que estoy llorando porque quiero que ella sepa lo que es vivir y tal vez no podrá hacerlo.
Estoy llorando porque quiero que ella tenga una oportunidad de intentarlo.
Por favor, denle una oportunidad.
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