Estoy esperando a que pasen por mí para ir al sushi, como cada semana.
Recuerdo cuando no me gustaba el sushi, bueno, ni siquiera lo había probado y por eso decía y juraba que no me agradaba.
Cuando iba en tercero de prepa, lo afirmaba. Un día, unos amigos me dijeron que si les podía ayudar a estudiar matemáticas para el examen final. Me dijeron que cuánto me tenían que pagar o qué quería a cambio; la verdad es que no se me hacía algo pesado ayudar a estudiar, así que les dije que lo que quisieran.
Cuando llegaron a mi casa a estudiar, llevaban una charola de sushi; recuerdo que la ví e hice una mueca como de: "traen justamente lo que no me gusta". (creo que era el saber que es pescado crudo)
Al terminar de estudiar, me armé de valor y lo probé. Sí me gustó y puedo decir que gracias a ellos disfruto de este manjar.
Ahora, cada semana voy a cenar sushi con mis amigas y es una excelente oportunidad para disfrutar la comida y la compañía.
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