jueves, 14 de abril de 2011

Recordando buenos tiempos

Hace rato estaba hablando con Raquel, mi amiga con la que compartía departamento cuando vivía en el D.F.
La extraño y mucho. Ella sigue viviendo allá y yo espero con ansias el momento en que me tenga que ir de regreso.
Nos la pasábamos muy bien. Siempre me dijeron que era raro vivir con otra persona pero la verdad es que es íncreible, no raro.
Claro, que te tienes que llevar bien con la persona si no, obviamente no sería bonito; se sentiría el ambiente de hostilidad.
Cuando platicaba con ella, estuvimos recordando todo lo que hacíamos: nuestras noches de película cuando ninguna salía, nuestras quesadillas, las salidas por tacos al pastor o comida china, las quejas a los vecinos, las compras al súper, las idas al cine, la comida que preparábamos y se nos quemaba.
Recordamos como hacíamos agua de avena, como nos dejábamos notas cuando alguna salía para que la otra no se preocupara o para avisar que llegaríamos tarde, como me equivocaba y compraba un Kg de queso en lugar de medio, como se desvelaba y se dormía con la computadora prendida en la cama, como llegaban nuestros amigos de repente, como nos la pasabamos tan bien, como nos extrañamos.
No para de decirme, cuando regreses esto, o aquello; cuando regreses fulanito vendrá a cocinarnos tal.
Ya quiero regresar. La verdad, es que nunca quise venir aquí, pero aquí estoy; aguantando.

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