c'est la vie.... ma vie!
un peu de tout
martes, 3 de mayo de 2011
jueves, 14 de abril de 2011
No nos concentramos
Vine al CEC directamente cuando llegué de mi casa y me encontré a Santiago. Nuestro plan era terminar el artículo que ya es para mañana, sin embargo los dos estamos un poco distraídos.
Nos pusimos a jugar en Facebook y al abrir Hotmail, se activa el MSN así que eso no ayuda mucho.
Mínimo, los dos tenemos toda la iniciativa de terminar el artículo y por eso el documento de Word ya está abierto en nuestras computadoras.
Pero creo que él está peor que yo. Yo sólo tengo que hacer el artículo, agregar lo que mandó Edgar, y él tiene que poner tres entradas más en el blog.
Así que es concentración para el artículo y para el blog.
A mi me dio mucha risa verlo pensar qué poner aquí, que decidí entrar y presumirle que esta será mi entrada número 21.
¡Ánimo Santiago!
P.d. Yo escribí esto en 1 minuto y él escribió su entrada como en 20 minutos. =)
Nos pusimos a jugar en Facebook y al abrir Hotmail, se activa el MSN así que eso no ayuda mucho.
Mínimo, los dos tenemos toda la iniciativa de terminar el artículo y por eso el documento de Word ya está abierto en nuestras computadoras.
Pero creo que él está peor que yo. Yo sólo tengo que hacer el artículo, agregar lo que mandó Edgar, y él tiene que poner tres entradas más en el blog.
Así que es concentración para el artículo y para el blog.
A mi me dio mucha risa verlo pensar qué poner aquí, que decidí entrar y presumirle que esta será mi entrada número 21.
¡Ánimo Santiago!
P.d. Yo escribí esto en 1 minuto y él escribió su entrada como en 20 minutos. =)
Recordando buenos tiempos
Hace rato estaba hablando con Raquel, mi amiga con la que compartía departamento cuando vivía en el D.F.
La extraño y mucho. Ella sigue viviendo allá y yo espero con ansias el momento en que me tenga que ir de regreso.
Nos la pasábamos muy bien. Siempre me dijeron que era raro vivir con otra persona pero la verdad es que es íncreible, no raro.
Claro, que te tienes que llevar bien con la persona si no, obviamente no sería bonito; se sentiría el ambiente de hostilidad.
Cuando platicaba con ella, estuvimos recordando todo lo que hacíamos: nuestras noches de película cuando ninguna salía, nuestras quesadillas, las salidas por tacos al pastor o comida china, las quejas a los vecinos, las compras al súper, las idas al cine, la comida que preparábamos y se nos quemaba.
Recordamos como hacíamos agua de avena, como nos dejábamos notas cuando alguna salía para que la otra no se preocupara o para avisar que llegaríamos tarde, como me equivocaba y compraba un Kg de queso en lugar de medio, como se desvelaba y se dormía con la computadora prendida en la cama, como llegaban nuestros amigos de repente, como nos la pasabamos tan bien, como nos extrañamos.
No para de decirme, cuando regreses esto, o aquello; cuando regreses fulanito vendrá a cocinarnos tal.
Ya quiero regresar. La verdad, es que nunca quise venir aquí, pero aquí estoy; aguantando.
La extraño y mucho. Ella sigue viviendo allá y yo espero con ansias el momento en que me tenga que ir de regreso.
Nos la pasábamos muy bien. Siempre me dijeron que era raro vivir con otra persona pero la verdad es que es íncreible, no raro.
Claro, que te tienes que llevar bien con la persona si no, obviamente no sería bonito; se sentiría el ambiente de hostilidad.
Cuando platicaba con ella, estuvimos recordando todo lo que hacíamos: nuestras noches de película cuando ninguna salía, nuestras quesadillas, las salidas por tacos al pastor o comida china, las quejas a los vecinos, las compras al súper, las idas al cine, la comida que preparábamos y se nos quemaba.
Recordamos como hacíamos agua de avena, como nos dejábamos notas cuando alguna salía para que la otra no se preocupara o para avisar que llegaríamos tarde, como me equivocaba y compraba un Kg de queso en lugar de medio, como se desvelaba y se dormía con la computadora prendida en la cama, como llegaban nuestros amigos de repente, como nos la pasabamos tan bien, como nos extrañamos.
No para de decirme, cuando regreses esto, o aquello; cuando regreses fulanito vendrá a cocinarnos tal.
Ya quiero regresar. La verdad, es que nunca quise venir aquí, pero aquí estoy; aguantando.
martes, 12 de abril de 2011
Sin título
Un amigo me dijo una vez que cuando alguien moría o estaba al borde de la muerte y nosotros llorábamos era un acto muy egoísta de nuestra parte.
No estábamos pensando en el descanso pacífico de la persona ni por el bien de ella, estábamos pensando en nosotros mismos: en lo que sentíamos al saber que no lo veríamos de nuevo, en nuestros sufrimientos, nuestra tristeza, nuestra derrota.
Siempre pensando en uno mismo.
Yo sé que no estoy llorando por ser egoísta.
Ahora ya sé que estoy llorando porque quiero que ella sepa lo que es vivir y tal vez no podrá hacerlo.
Estoy llorando porque quiero que ella tenga una oportunidad de intentarlo.
Por favor, denle una oportunidad.
No estábamos pensando en el descanso pacífico de la persona ni por el bien de ella, estábamos pensando en nosotros mismos: en lo que sentíamos al saber que no lo veríamos de nuevo, en nuestros sufrimientos, nuestra tristeza, nuestra derrota.
Siempre pensando en uno mismo.
Yo sé que no estoy llorando por ser egoísta.
Ahora ya sé que estoy llorando porque quiero que ella sepa lo que es vivir y tal vez no podrá hacerlo.
Estoy llorando porque quiero que ella tenga una oportunidad de intentarlo.
Por favor, denle una oportunidad.
¿por qué llora la gente?
Los sentimientos de las personas son complejos y cambiantes. Alguien llora de felicidad al ver a su hijo o hija graduarse de la universidad. Otro llora de tristeza, al ver que su pequeño ya creció y es hora de que se vaya a vivir solo.
En mi caso, no sé por qué lloro. ¿Lloro porque la situación amerita llanto o porque no lloré en otras ocasiones y tengo las lágrimas acumuladas?
Esa es mi pregunta: ¿por qué lloro? La verdad, no sé la respuesta pero sé que estoy llorando y cualquiera que sea la razón... no me gusta.
En mi caso, no sé por qué lloro. ¿Lloro porque la situación amerita llanto o porque no lloré en otras ocasiones y tengo las lágrimas acumuladas?
Esa es mi pregunta: ¿por qué lloro? La verdad, no sé la respuesta pero sé que estoy llorando y cualquiera que sea la razón... no me gusta.
lunes, 11 de abril de 2011
11:51 pm
Lllegué a mi casa apenas hace cinco minutos. Fuimos a cenar Crystal, Bolla (le dicen así por un papel que representó en una obra) y yo. Salimos del sushi como a las 10 y estábamos en la autopista, para ir a dejar a Crystal.
Cuando estabamos a 500 metros de la salida, a Crystal se le ocurrió decir: "estaría padre ir ahorita a Acapulco" y Bolla dijo: "órale, pero no se rajen". Las dos contestamos que no, no nos rajabamos.
Obviamente pensamos que era broma. ¿Quién iba a ir a las 10 y cacho de la noche a Acapulco?
Bolla se pasó la salida hacia Plan de Ayala, después se pasó la salida a CIVAC. Crystal y yo pensamos que tenía mucha gasolina y se iba a regresar en Tabachines.
Se pasó la entrada de Tabachines y nos decía que si queríamos ir a Acapulco ibamos a llegar a Acapulco.
Ya estaba cerca la salida de Av. Morelos y tampoco se salió ahí. Llegamos a Burgos y se pasó la salida de nuevo, lo mismo pasó con la salida a Las Brisas.
Cuando no se salió donde debía, Crystal y yo dijimos que si era en serio y ella dijo que tenía dinero para la gasolina y podíamos llegar a casa de una amiga suya.
Llegamos al Tec y las dos dijimos que ya, que mejor otro día, entonces Bolla se metió como si fuera al aeropuerto.
Pensamos que ya, se daría la vuelta e iríamos de regreso a Cuernavaca. Pero no... se siguió por Tezoyuca, otro pueblito, 11 Oxxos, muchas vacas. No sabíamos dónde estábamos y Bolla no paraba de reírse. Crystal y yo moríamos de miedo, fácil podíamos estar ya en Tijuana y nosotras ni en cuenta.
No sé hasta dónde llegamos pero como a las 11.15 ya dijimos que mejor lo dejábamos para otro día porque teníamos que ir a la escuela y al trabajo.
Por fin, ví autopista y civilización. Poco a poco fui reconociendo lugares (bueno, reconocí cuando ya estábamos de regreso en el Tec).
Cuando estábamos por Burgos, se volvió a meter ahí y fingió irse de regreso hacia Acapulco. ¡No, por favor!
Un poco antes de llegar al Polvorín, escuchamos ambulancias yendo hacia Burgos, cuando nos dimos cuenta ya estaban adelante de nosotros y todos los coches de adelante estaban parados y con las intermitentes encendidas: había un accidente (había llovido).
Avanzamos muy lento, pero vimos un coche totalmente volteado con todos los cristales rotos; estaba horrible.
Al final, pasamos el accidente y nos dirigimos a casa de Crystal. La dejamos y Bolla me vino a dejar a mi casa.
Me pregunto qué habría pasado si realmente hubieramos llegado hasta Acapulco; Bolla tenía toda la intención de ir hasta allá y reportarse mañana enferma.
Por lo pronto, me alegro de estar en casa.
Cuando estabamos a 500 metros de la salida, a Crystal se le ocurrió decir: "estaría padre ir ahorita a Acapulco" y Bolla dijo: "órale, pero no se rajen". Las dos contestamos que no, no nos rajabamos.
Obviamente pensamos que era broma. ¿Quién iba a ir a las 10 y cacho de la noche a Acapulco?
Bolla se pasó la salida hacia Plan de Ayala, después se pasó la salida a CIVAC. Crystal y yo pensamos que tenía mucha gasolina y se iba a regresar en Tabachines.
Se pasó la entrada de Tabachines y nos decía que si queríamos ir a Acapulco ibamos a llegar a Acapulco.
Ya estaba cerca la salida de Av. Morelos y tampoco se salió ahí. Llegamos a Burgos y se pasó la salida de nuevo, lo mismo pasó con la salida a Las Brisas.
Cuando no se salió donde debía, Crystal y yo dijimos que si era en serio y ella dijo que tenía dinero para la gasolina y podíamos llegar a casa de una amiga suya.
Llegamos al Tec y las dos dijimos que ya, que mejor otro día, entonces Bolla se metió como si fuera al aeropuerto.
Pensamos que ya, se daría la vuelta e iríamos de regreso a Cuernavaca. Pero no... se siguió por Tezoyuca, otro pueblito, 11 Oxxos, muchas vacas. No sabíamos dónde estábamos y Bolla no paraba de reírse. Crystal y yo moríamos de miedo, fácil podíamos estar ya en Tijuana y nosotras ni en cuenta.
No sé hasta dónde llegamos pero como a las 11.15 ya dijimos que mejor lo dejábamos para otro día porque teníamos que ir a la escuela y al trabajo.
Por fin, ví autopista y civilización. Poco a poco fui reconociendo lugares (bueno, reconocí cuando ya estábamos de regreso en el Tec).
Cuando estábamos por Burgos, se volvió a meter ahí y fingió irse de regreso hacia Acapulco. ¡No, por favor!
Un poco antes de llegar al Polvorín, escuchamos ambulancias yendo hacia Burgos, cuando nos dimos cuenta ya estaban adelante de nosotros y todos los coches de adelante estaban parados y con las intermitentes encendidas: había un accidente (había llovido).
Avanzamos muy lento, pero vimos un coche totalmente volteado con todos los cristales rotos; estaba horrible.
Al final, pasamos el accidente y nos dirigimos a casa de Crystal. La dejamos y Bolla me vino a dejar a mi casa.
Me pregunto qué habría pasado si realmente hubieramos llegado hasta Acapulco; Bolla tenía toda la intención de ir hasta allá y reportarse mañana enferma.
Por lo pronto, me alegro de estar en casa.
7:52 pm
Estoy esperando a que pasen por mí para ir al sushi, como cada semana.
Recuerdo cuando no me gustaba el sushi, bueno, ni siquiera lo había probado y por eso decía y juraba que no me agradaba.
Cuando iba en tercero de prepa, lo afirmaba. Un día, unos amigos me dijeron que si les podía ayudar a estudiar matemáticas para el examen final. Me dijeron que cuánto me tenían que pagar o qué quería a cambio; la verdad es que no se me hacía algo pesado ayudar a estudiar, así que les dije que lo que quisieran.
Cuando llegaron a mi casa a estudiar, llevaban una charola de sushi; recuerdo que la ví e hice una mueca como de: "traen justamente lo que no me gusta". (creo que era el saber que es pescado crudo)
Al terminar de estudiar, me armé de valor y lo probé. Sí me gustó y puedo decir que gracias a ellos disfruto de este manjar.
Ahora, cada semana voy a cenar sushi con mis amigas y es una excelente oportunidad para disfrutar la comida y la compañía.
Recuerdo cuando no me gustaba el sushi, bueno, ni siquiera lo había probado y por eso decía y juraba que no me agradaba.
Cuando iba en tercero de prepa, lo afirmaba. Un día, unos amigos me dijeron que si les podía ayudar a estudiar matemáticas para el examen final. Me dijeron que cuánto me tenían que pagar o qué quería a cambio; la verdad es que no se me hacía algo pesado ayudar a estudiar, así que les dije que lo que quisieran.
Cuando llegaron a mi casa a estudiar, llevaban una charola de sushi; recuerdo que la ví e hice una mueca como de: "traen justamente lo que no me gusta". (creo que era el saber que es pescado crudo)
Al terminar de estudiar, me armé de valor y lo probé. Sí me gustó y puedo decir que gracias a ellos disfruto de este manjar.
Ahora, cada semana voy a cenar sushi con mis amigas y es una excelente oportunidad para disfrutar la comida y la compañía.
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